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Análisis estético del cuadro "Melocotones y jarro de cristal"

Actualizado: may 18

Por Juan Villacorta Paredes



En esta entrada haremos un análisis estético muy sencillo del cuadro: "Melocotones y jarro de cristal".


Melocotones y jarro de cristal. Nápoles, Museo Nacional.
Melocotones y jarro de cristal. Nápoles, Museo Nacional.

Se trata de un hermoso bodegón de la época romana, realizado a más de 2000 años de nuestros días. En él se puede apreciar un gran conocimiento de la figura real y un excelente dominio técnico y artístico en la reproducción de las formas.


El realismo de los melocotones con su ramaje y el jarrón es magnífico, por la naturalidad tan espontánea y agradable que el artista ha sabido lograr. La sensación de volumen de los objetos y el sentido de profundidad del fondo revelan un avanzado conocimiento de los cuerpos y un gran afecto al tema de la naturaleza muerta.


Además se puede ver en el cuadro un elevado concepto de la composición artística.


La composición


Veamos por qué es hermoso el cuadro desde el punto de vista estético compositivo, sin aludir más al realismo asombroso que es fácil distinguir. El llamativa la calidad de los objetos, como la transparencia del jarrón por ejemplo, pero lo que más agrada en el cuadro es la división del plano y la distribución armónica de las figuras en el espacio, correspondiendo su ordenación a una gran experiencia en el ámbito de la disposición estética.


Veamos en esquemas simples una idea de lo que podemos decir sobre la composición artística.


ANÁLISIS COMPOSITIVO del cuadro "Melocotones y jarro de cristal".



Análisis compositivo del cuadro Melocotones y jarro de cristal
Esquema A : división del cuadro Esquema B: disposición de las figuras


En el esquema A, podemos ver cómo el artista ha dividido la superficie del cuadro en tres espacios longitudinales y horizontales a, b y c, donde la franja a es menor que la b y esta menor que la c. Además nótese que la suma de las superficies a y b no es igual a la superficie c sino que es menor. Toda esta división de planos no iguales por líneas horizontales obedece al deseo de crear equilibrio sin monotonía ni estatismo excesivo. La división en tal forma resulta agradable, variada y de alto valor artístico porque corresponde a las leyes de división clásica.


Además nótese cómo el artista introduce la línea ondulada de un ramaje para crear una sensación de movimiento gracioso y elegante a fin de compensar la rigidez originada por las líneas rectas horizontales.


En el esquema B presentamos en ligero croquis, las figuras ordenadas artísticamente.


Los melocotones en la mitad superior no siguen una línea recta sino que más bien parecen dibujar una línea suavemente ondulada y horizontal que contrasta con la rigidez de las líneas paralelas que la enmarcan.


En la mitad inferior, en la que se representa un espacio profundo, llenan equilibradamente una variedad de formas, obedeciendo a un ritmo y a una disposición estudiada debidamente.


En resumidas cuentas, el interés de un cuadro no radica solamente en el realismo de sus figuras ni en el artificio de sus colores, sino muy esencialmente en el buen gusto y el gran sentido estético que se ponga en la estructura de la composición.


No es pues, fin exclusivo de un cuadro lucir formas bellas por separado sino que por el contrario tiene que preocuparse forzosamente de organizar bien esas formas a fin de crear agradables conjuntos que resalten la belleza unitaria de las cosas y de grupo y se descubra fácilmente su armonía a través de su elemento más simple, la línea.









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