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La composición artística

Por Juan Villacorta Paredes




Venecia Triunfante. Pablo Veronés. Palacio Ducal.
Venecia Triunfante por Pablo Veronés. Techo del Consejo Mayor. Palacio Ducal, Venecia.

Se llama Composición Artística a la distribución armónica de los diversos elementos de un conjunto para lograr el mejor efecto de atracción, belleza y emoción.


La Composición debe estar regida por un claro concepto de la unidad, la variedad y el orden, del contraste y la organización formal, del movimiento y el equilibrio, de la proporción y el ritmo a fin de alcanzar, en defintiva, el acopio de los mejores atributos estéticos en la realización de una obra de arte.


No es dable pensar en la posibilidad de una bella realización si no se tiene en mente los factores esenciales de conformación que facultan una verdadera creación artística.


A través de todos los tiempos los artistas han creado sus obras maravillosas no por la simple intuición sino por el uso consciente y profundamente razonado de la composición estética. Es por este medio muy experimentado y bien sentido que los grandes maestros realizaron los más perfectos modos o sistemas de ordenación y es por este mismo factor que nosotros los entendemos y gozamos.


Es pues la Composición Artística, la depositaria de los geniales arreglos lineales, figurativos, valorativos y espaciales que nos permite por el análisis sencillo refinar nuestra sensibilidad y percepción.


La Composición es un aspecto del arte ampliamente estudiado por los estetas en general, debido a su trascendental importancia en el campo de la creación y de la apreciación artística. De manera que en los tiempos actuales, este conocimiento no constituye un atributo del genio, sino más bien un conjunto de reglas sencillas muy interesantes que hacen posible la comprensión de la belleza y del arte por todo aquel que tenga un elemental interés.


El desconcierto o poco aprecio por la Composición en los días de hoy deriva del equivocado concepto de que toda obra de arte debe copiar la Naturaleza imitándola fielmente, ignorándose por completo que el artista jamás imita con dependencia servil todo aquello que está frente a su vista. El verdadero artista, que es aquel que tiene claro concepto del arte y de su actividad, solo se sirve del modelo como pretexto, como medio de inspiración, como conjunto amontonado y sin orden que tiene que identificar, seleccionar y arreglar de acuerdo a sus reacciones espirituales y emotivas. A este respecto, el distinguido pintor inglés Whistler, uno de los más calificados estudiosos del arte, alude: "El artista debe escoger y agrupar con ciencia los elementos naturales, de manera que el resultado sea hermoso; lo mismo que el músico agrupa sus notas y forma sus acordes hasta convertir el caos en una gloriosa armonía".


Efectivamente, no existiría nada más humillante e intrascendente que tratar de realizar lo que ya existe, mucho más si se considera que la Naturaleza pocas veces ofrece una organización perfecta y que por lo mismo, el artista debe ejercer sus facultades selectivas para lograr un arreglo original de fácil comprensión y de gran impacto espiritual.


J. de S'Agaró, al referirse a la composición indica: "El conocimiento de las reglas compositivas que establecen la homogeneidad orgánica de una obra no anula la espontaneidad ni la creación. Por el contrario, facilita estas facultades, modificando y perfeccionando la vaga concepción imaginativa y acortando el largo camino del conocimiento"......... Y prosigue: "El acto de pintar, grabar, fotografiar o escupir está basado en un estímulo emotivo que deber ser seguido por un pensamiento constructivo".


En definitiva, las exigencias fundamentales del arte se contienen en su elemento estético, la Composición, a cuyo tratado dedicaremos numerosas entradas en este blog, en el propósito más sincero de colaborar en la mejor comprensión del arte.









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